El sector aéreo de EEUU se moviliza tras el cierre inmediato de Spirit Airlines
Las aerolíneas estadounidenses se movilizaron el sábado para ayudar a los pasajeros y la tripulación de Spirit Airlines, que cesó sus operaciones con efecto inmediato tras el fracaso de las negociaciones de última hora con sus acreedores y la Casa Blanca.
En bancarrota desde agosto de 2025, por segunda vez en menos de un año, y paralizada por el alza vertiginosa del precio del combustible para aviones, Spirit anunció el sábado la cancelación de todos sus vuelos y el cierre gradual de sus operaciones.
Spirit contaba con casi 7.500 empleados a finales del año pasado, según sus informes.
American Airlines, United Airlines, Southwest, Avelo y las dos aerolíneas que habían participado en una puja por adquirir Spirit en 2022 —Frontier Airlines y JetBlue Airways— anunciaron rápidamente tarifas preferenciales, asistencia puntual y un programa de vuelos mejorado en las rutas compartidas con su competidora.
JetBlue aumentó a su vez sus vuelos desde Fort Lauderdale, Florida.
La mayoría de las aerolíneas pusieron en marcha planes para repatriar a las tripulaciones varadas y contratarlas.
- Reembolsos -
El secretario de Transporte, Sean Duffy, aseguró el sábado por la mañana a los pasajeros que los titulares de boletos de Spirit recibirían reembolsos completos, ya que "los fondos se han reservado".
"Quería un boleto barato porque fue una decisión de último momento" ir a Fort Lauderdale, declaró a la AFP en Nueva York la periodista Daniela Berson. "Sabía que existía la posibilidad" de cancelación, pero el boleto "era extremadamente barato", añadió.
Fundada en 1992, Spirit Airlines, conocida por sus aviones de color amarillo brillante, fue una de las primeras aerolíneas de bajo costo en el mercado estadounidense.
Según datos del Departamento de Transporte, transportó 28 millones de pasajeros entre febrero de 2025 y enero de 2026.
La aerolínea, la novena más grande de Estados Unidos por número de pasajeros trasladados, anunció un acuerdo con sus acreedores el 24 de febrero y preveía salir del proceso de bancarrota para el verano.
Pero los precios del combustible se duplicaron desde el inicio del conflicto en Oriente Medio el 28 de febrero, lo que rápidamente oscureció sus perspectivas.
El presidente estadounidense Donald Trump había mencionado una posible compra federal a finales de abril.
"El presidente estaba como perro con hueso tratando de encontrar la manera de mantener a Spirit a flote", dijo Duffy en una conferencia de prensa matutina en el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark, en Nueva Jersey.
"Al final, este fue un asunto de los acreedores. De nuevo, ellos tienen la última palabra sobre si quieren o no hacer un acuerdo con el gobierno", señaló.
Los sindicatos que representan a los empleados de la erolínea criticaron duramente el fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo.
"El dolor de esta decisión no se sentirá en las salas de juntas. Lo sentirán los pilotos, auxiliares de vuelo, mecánicos, despachadores y personal de tierra, y las familias y comunidades que dependen de ellos", señaló la Air Line Pilots Association.
- "Demasiada presión financiera" -
Esto habría otorgado al Estado hasta el 90% del capital de la compañía, una perspectiva que alarmó a algunos tenedores de bonos, quienes rechazaron el rescate, según informaron medios estadounidenses.
"Para mantener las operaciones, se habrían necesitado cientos de millones de dólares más en liquidez, algo que Spirit simplemente no tenía ni podía obtener", lamentó David Davis, director ejecutivo de la compañía, en un comunicado emitido a altas horas de la noche.
Al ser consultado por la AFP el sábado sobre los riesgos potenciales para otras aerolíneas estadounidenses, el experto Richard Aboulafia afirmó no estar "preocupado por la industria aérea en su conjunto, al menos no por ahora".
"Spirit Airlines estaba condenada desde hace años debido a un modelo estratégico profundamente defectuoso", comentó el director de la consultora AeroDynamic. "Los altos precios del combustible sólo aceleraron el momento de la verdad".
Bradley Akubuiro, de la consultora Bully Pulpit International (BPI), comparte esta valoración: "Puede que el aumento del precio del combustible haya sido el golpe final, pero Spirit ya se encontraba en una situación muy difícil. Demasiada presión financiera, escaso margen de maniobra estratégica".
Aunque no lo ve como "el primer dominó" que presagie más quiebras, el impacto se sentirá a largo plazo porque Spirit era una fuerza "poderosa" para mantener los precios bajos en Estados Unidos.
F.Laguardia--IM