Los bautismos católicos aumentan entre los jóvenes en Francia: "Me ayuda a sobrellevarlo todo"
Un poco nervioso, Thao Bounlay, de 21 años, golpea tres veces la puerta de vidrio de una iglesia cerca de París, declarando a la parroquia su decisión de bautizarse, una práctica que progresa entre los jóvenes en Francia.
Unos 600 fieles abarrotan los bancos en silencio, esperando dar la bienvenida a este estudiante de escuela de negocios en la iglesia de Notre-Dame, en el pueblo de Maurepas, al suroeste de la capital.
Las puertas se abren de golpe y Bounlay avanza por el pasillo acompañado de su padrino, un anciano que apenas le llega al hombro. "¿Qué le pide a la Iglesia de Dios?", le pregunta el diácono. "La fe", responde el joven.
Bounlay forma parte de un número creciente de jóvenes que se comprometen en Francia a un camino de dos años hacia el bautismo católico, a contracorriente del retroceso general de la influencia religiosa en un país oficialmente laico.
La tendencia llamó la atención del Vaticano, y el papa León XIV tiene previsto reunirse con estos jóvenes durante su visita oficial a Francia que comienza el viernes.
Pese a la fuerte caída de los bautismos de bebés, unos 13.200 adultos y 8.200 adolescentes de entre 11 y 17 años deben recibir en 2026 este sacramento, en alza del 28% y del 10% respectivamente respecto al año anterior, según la Iglesia en Francia.
Un amigo de Bounlay, que creció en una familia budista aunque con madre católica, lo animó a ir a misa después que empezaran a asaltarle preguntas sobre la vida después de la muerte.
Bounlay asegura a AFP que su nueva fe le dio "esperanza y consuelo". "En momentos en los que puedo sentirme ansioso o tener miedo, realmente me ayuda a sobrellevarlo todo", afirma.
- "En busca de sentido" -
No hay una única razón para explicar este interés entre los jóvenes, asegura Charles Mercier, historiador y director en la École Pratique des Hautes Études.
Muchos dicen tener experiencias espirituales, mientras que otros se sienten atraídos por "un duelo, una ruptura o un fracaso... y las preocupaciones por un futuro que parece más sombrío que el de las generaciones anteriores", explica.
Esa incertidumbre resuena en Lucie De Almeida, una estudiante de "marketing" de 24 años cuyos padres dejaron en sus manos la decisión de bautizarse.
"El mundo de hoy es un lugar bastante triste", subraya, antes de subirse a su patinete eléctrico en el estacionamiento de la iglesia.
"Tener una presencia que te guía hace que sea más fácil sobrevivir en este mundo. Somos una generación de jóvenes en busca de sentido", agrega la joven, que lee la Biblia y ve además contenido católico en redes sociales.
- Un declive mayor -
La proporción de franceses que se describen como católicos pasó del 85% en la década de 1960 al 46% en los últimos años, según una encuesta de 2025 publicada por el periódico La Croix.
Mercier considera que el aumento de jóvenes que se acercan a la religión es una señal positiva para la Iglesia, pero que no debe interpretarse como un giro espectacular.
"Es una elección por convicción", que "no compensa el descenso en el número de niños que son bautizados ni las muertes de católicos ancianos", precisa.
Sólo 150.000 bebés fueron bautizados en Francia en 2024, frente a más del doble en el año 2000, según la Conferencia Episcopal Francesa.
- "Alegría" -
Algunos aspirantes a conversos planean, sin embargo, criar a sus hijos de forma diferente.
Loïc Michel, de 31 años, quiere bautizar a sus hijos, incluido al benjamín: "Me gustaría que lo bautizaran el año que viene, igual que a mí".
El aumento de fieles da "alegría", estima Denis Barral, que acompaña a los adultos, en su mayoría de entre 18 y 30 años, durante su preparación al bautismo.
"Ahora celebramos alrededor de 20 bautismos al año" frente a uno o dos "hace sólo unos años", explica el hombre de 63 años.
Bounlay aún tiene meses de preparación por delante. Pero el domingo, tres golpes en la puerta de la iglesia marcaron un hito importante.
"Es el inicio de un gran camino", confiesa.
H.Giordano--IM